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6 Ago 2015

Drones: protagonistas en la seguridad del siglo XXI

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A estas alturas, todos hemos oído hablar de los drones, esos vehículos no tripulados, tanto aéreos como terrestres. De hecho, se han convertido en parte esencial en las estrategias de cómo afrontar los conflictos bélicos, pero su utilización en los últimos años en el ámbito civil, en el de la seguridad privada o en la grabación de vídeos o fotografías de carácter artístico o publicitario han disparado su reconocimiento.

Centrándonos en el plano militar, que podríamos decir que es su origen, sus beneficios son obvios:

  • son tripulados y controlados de forma remota, incluos desde miles de kilómetros de distancia.
  • no ponen en riesgo la vida de ningún tripulante, incluos cuando se envían a zonas hostiles.
  • llevan amplios avances técnicos que van desde cámaras a misiles de precisión, con lo que pueden realizar una amplia variedad de operaciones de combate y vigilancia.
  • son menos caros en comparación a versiones tripuladas que realizarían la misma función.

 

Pero conozcamos de forma breve la historia de estos artilugios tecnológicos que tanto han avanzado en los últimos años, convirtiéndose en herramientas de gran utilidad tanto a nivel militar como en la seguridad privada.

Estos vehículos aéreos no tripulados (UAVs) han existido desde hace relativamente cierto tiempo. En 1849, los austríacos atacaron Venecia utilizando globos no tripulados cargados con explosivos. Durante la Primera Guerra Mundial, dispositivos aéreos dirigidos por radio control se lanzaron contra zeppelines, y la Hewitt-Sperry Automatic Airplane encontró en este método una forma de utilizar torpedos aéreos contra aviones enemigos.

De este modo, durante décadas fueron entendidos como explosivos destinados a objetivos hostiles. Durante la II Guerra Mundial, el desarrollo de aviones manejados por radio control con funciones de torpedos aéreos se siguió utilizando sin mucho éxito.

Entre la década de los 60 y los 80, los drones militares presentan un cambio radical en su funcionalidad, utilizándose especialmente para funciones de vigilancia. Pero fue en la década de los 90, con los avances tecnológicos y la posibilidad de disminuir el tamaño de estos aparatos, cuando se marca una nueva era en el uso de los drones. Ya cuando el Ejército de USA desarrolló su sistema de posicionamiento GPS (Global Positioning Satellites) los drones se convirtieron en los artefactos que conocemos hoy día. Desde que el GPS entró a pleno funcionamiento en 1995, las cosas han avanzado rápidamente. Emergen también los drones terrestres (UGVs), con lo que ambos tipos de drones, aéreos y terrestres, se han estado utilizando ampliamente en conflictos militares de todo el mundo.

Pero, a medida que la tecnología avanza, las empresas de ingeniería se han dado cuenta que los drones se pueden utilizar para mucho más que para guerras o conflictos bélicos. En el campo civil, desde el año 2000 se empezó a hablar de su utilización y en los últimos años se ha extendido su fama de tal forma que la Comisión Europea informa de la existencia de más de 400 proyectos de utilización de drones aéreos y terrestres en 20 países para ámbitos tan amplios como la agricultura, acontecimientos deportivos, eventos, entregas de productos a domicilio, ONGs, fotografía y reconocimiento, vídeos comerciales o artísticos…

 

En cuanto al tema de la seguridad moderna, que es el que aquí especialmente nos interesa, el principal problema que existe actualmente es el de la regulación a nivel legislativo del uso de drones, categorizándolos en función de su tecnología.

Entre las distintas aplicaciones a nivel de seguridad privada por parte de los drones, podríamos destacar:

  • Seguridad de aeropuertos y puertos. En el aeropuerto de Gatwick, drones “Skyranger” equipados con cámaras de alta definición toman instantáneas y las envían a operarios con portátiles que se encuentran hasta a medio kilómetro de distancia. En Abu Dhabi, cámaras de drones se utilizan para evaluar y controlar los accidentes, ofrecer información en labores de búsqueda y rescate y recopilar información sobre el acercamiento a buques con cargas sensibles.
  • Protección de eventos. Tanto en la Copa del Mundo de Brasil 2014 como en los Juegos Olímpicos de Sochi se han utilizado drones que proporcionaban vigilancia aérea las 24 horas sobre áreas de alto tráfico, para rastrear multitudes o para reportar cualquier incidente de agentes de orden local o de empresas de seguridad. Su objetivo principal es sofocar los disturbios antes de que puedan convertirse en un problema.
  • Control de multitudes. En este caso, los drones se cargan con cañones de gran capacidad capaz de albergar bolas de pintura, de gas pimienta o pelotas de plástico. El objetivo es controlar las multitudes rebeldes sin poner en peligro la vida de los manifestantes o del personal de seguridad.
  • Vigilancia remota. Los sensores láser que pueden ser incorporados a estos drones permiten superar las limitaciones de las cámaras de tierra fijas, pudiendo hacer un seguimiento de los ladrones. De este modo, también funcionan como elemento de disuasión y mecanismo contra robos.
  • Reconocimiento remoto. Garantizan la seguridad de un lugar incluso antes de llegar a él. Al enviar un UAV antes de la llegada somos capaces de grabar imágenes del destino, no solo de lugares al aire libre, sino también de interiores de edificios.

 

En definitiva, los drones ya están jugando un papel muy destacado en el ámbito de la seguridad y protección. Su abanico de posibilidades de actuación es ilimitado. En los próximos años nos iremos sorprendiendo con su capacidad de actuación.

 

Image by Official U.S. Navy Page

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